Desde hace dos décadas, el tema del daño de la capa de ozono ha ocupado espacio en revistas científicas y ha sido un asunto de debate en seminarios, encuentros y conferencias climáticas.
Sin embargo, gracias a las convenciones de varias naciones del mundo, en 1987, de controlar la liberación de aerosoles que afectan la concentración de ozono atmosférico, algunas visiones apocalípticas quedaron en el olvido. Como la que refería que en 2065 una exposición al sol de tan sólo cinco minutos quemaría implacablemente la piel humana.





