Según la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, una definición del desarrollo sostenible es la forma en que el ser humano utiliza los recursos naturales para poder satisfacer sus demandas, tomando en cuenta la eficiencia económica, la justicia social y la prudencia ecológica.
De hecho, esta última es uno de los pilares del desarrollo sostenible. Implica entender que diversas actividades humanas pueden tener consecuencias desconocidas y potencialmente peligrosas para la naturaleza y, ante esto, actuar de manera equilibrada para minimizar estos efectos.








